Por eso, una vez más, tanto en el 2002 como ahora, informamos e insistimos: la policía causó una nueva muerte, no la crisis. Ante el evidente crimen cometido en Navidad por efectivos de la Policía de la Ciudad en la Villa 20 del barrio porteño de Villa Lugano, Clarín vuelve a sepultar al periodismo y oculta responsabilidades con el título «Pelea en Villa Lugano: intervino la Policía y hay un muerto». Como cuando tituló, en junio del 2002, que «La crisis causó dos nuevos muertes», para referirse a los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, durante la Masacre de Avellaneda. Aquella frase se volvió emblemática, porque condensa una forma de narrar los hechos que diluye responsabilidades políticas y materiales concretas. No hubo policías que dispararon ni un Estado que reprimió ni decisiones gubernamentales: fue «la crisis», una abstracción sin sujetos ni culpables, la que apareció como autora de las muertes. El lenguaje operó así como una herramienta de encubrimiento. Ese titular no fue un error aislado, sino la expresión de una línea editorial que buscó despolitizar la violencia estatal y proteger a los responsables del poder. Por eso, una vez más, tanto en el 2002 como ahora, informamos e insistimos: la policía causó una nueva muerte, no la crisis. Para contrarrestar esta forma de comunicar, sumá tu aporte monetario, difundí los contenidos o súmate a construir medios comunitarios, alternativos, populares y autogestivos. Más información relacionada: Los medios alternativos fueron decisivos para conocer la verdad de la Masacre de Avellaneda. «Alguien dio la orden, buscaban muertos y frenar el conflicto social». Como cuando tituló, en junio del 2002, que «La crisis causó dos nuevos muertes», para referirse a los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, durante la Masacre de Avellaneda. Ante el evidente crimen cometido en Navidad por efectivos de la Policía de la Ciudad en la Villa 20 del barrio porteño de Villa Lugano, Clarín vuelve a sepultar al periodismo y oculta responsabilidades con el título «Pelea en Villa Lugano: intervino la Policía y hay un muerto». «Hubo una gresca con vecinos y uno de ellos murió», es la bajada de la nota de Clarín, en un claro revival del » se mataron entre ellos». «Hubo una gresca con vecinos y uno de ellos murió», es la bajada de la nota de Clarín, en un claro revival del » se mataron entre ellos». «Efectivos de la fuerza porteña acudieron por un llamado de disturbios en la zona». «Efectivos de la fuerza porteña acudieron por un llamado de disturbios en la zona». Al presentar los hechos como consecuencias inevitables de una crisis casi natural, Clarín contribuyó a construir una narrativa que igualaba víctimas y victimarios, y que desactivaba la posibilidad de una lectura estructural sobre el modelo económico y las decisiones políticas que llevaron a que amplios sectores de la población marginados de la economía se manifiesten organizados en las calles. A más de veinte años, y con la avanzada de las derechas en la región y buena parte del mundo, Clarín y la mayor parte de los medios hegemónicos mantienen la misma lógica a la hora de informar.
La policía, no la crisis: Clarín oculta la responsabilidad por la violencia
Analizando la línea editorial de Clarín, el autor critica que sistemáticamente desvaloriza la responsabilidad del Estado por la violencia, reduciendo todo a una «crisis» abstracta. El artículo compara la cobertura de dos tragedias: la Masacre de Avellaneda de 2002 y el reciente asesinato en Villa Lugano, argumentando que esta táctica sirve para proteger a los responsables.